Soy hija

 

    

    Comprender que somos hijas de Dios, es algo que a decir verdad, decimos fácilmente pero que lamentablemente pocas veces lo creemos. Y es que muchas veces dudamos y, con mucho respeto, puedo decir que algunos momentos de nuestras vidas nos parecemos a la mujer gentil que nos habla la biblia en Mateo 15, que nos cuenta que dijo lo siguiente: “Es Verdad, Señor, pero hasta los perros se les permite comer las sobras que caen bajo la mesa de sus amos”, entrando un poco en contexto, esta mujer gentil, le suplicaba a Jesús por un milagro para poder sanar a su hija que estaba poseída por un demonio, Jesús le dijo que vino a este mundo a ayudar a las ovejas perdidas de Dios, y no está bien quitarle la comida a los hijos para darselas a los perros.

    Entendiendo esto, vemos como la fe de esta mujer gentil pudo hacer que Jesús hiciera el milagro para su hija, si creemos de verdad esto somos hijas de Dios, confiariamos plenamente en que tenemos un Dios poderoso que no sabe dar poco. Pediríamos a nuestro Padre Celestial sin dudar de sus capacidades y de que nos puede dar mucho más de lo que podamos imaginar. Nos daríamos cuenta del gran puesto que tenemos sentadas a la mesa de nuestro Padre y que disfrutamos de un gran banquete y que no estamos como perros esperando las migajas que caen de la mesa.

Gálatas 4:5 dice: “Dios lo envió para que comprara la libertad de los que éramos esclavos de la ley, a fin de poder adoptarnos como sus propios hijos, y debido a que somos sus hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo a nuestro corazón el cual nos impulsa a exclamar Abba Padre. Ahora ya no eres un esclavo sino un hijo de Dios, y como eres su hijo, Dios te ha hecho su heredero”.

    Poder meditar en esta palabra nos hace recordar que tenemos esa libertad, pero que en ocasiones vivimos en esclavitud, y no una esclavitud física pero sí mental, una donde limitamos a Dios de todo lo que puede hacer en nuestras vidas, muchas veces tratamos de esforzarnos un poco más en nuestas fuerzas y no vemos que Dios no está dando ideas creativas para poder alcanzar eso que tanto le pedimos, o muchas veces solo nos llama a ocuparnos en lo que nos está mandando a hacer porque Él se encargará de todo lo demás.

    No permitas que el afán de este mundo, el qué dirán de las personas sean los dueños de tus pensamientos, confía en el poder que nuestro Dios como Padre Celestial tiene para darnos. Dios sabe de que tienes necesidad, Dios sabe que es lo que anhela tu corazón, solo pide que confies verdaderamente en Él, confia sin dudar que nuestro Papito Celestial obrará.

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