Cultivando la obediencia

    


 En una conversación entre el rey Saúl y Samuel, Samuel pregunta lo siguiente: ¿Qué es lo que más agrada al Señor tus ofrendas o que obedezcan a su voz? Y su respuesta fue: Escucha, la obediencia es mejor que el sacrificio y la sumisión mejor que ofrecer grasa a los carneros. (1Samuel 15:22) 

     Hoy en día el mundo nos permea con la ideología del Yo, que si creemos en nosotros podremos lograr cualquier cosa. En una era donde se nos llama a tener libertad de pensamiento, como cristianos muchas veces nos dejamos salpicar por esa ideología y nos olvidamos de que nuestro diseño es someternos al señorío de Dios y ser obedientes a la voz de su palabra. 

     En la biblia podemos ver muchos casos de obediencia a Dios, pero nuestro mayor ejemplo es Jesús. Jesús cuando estaba en el monte de los Olivos orando le pedía a Dios que pasara de él la copa de sufrimiento, pero que la recibía porque esa era la voluntad del Padre (Lucas 22:42-43), claramente podemos ver que no quería (Jesús en su carne, como hombre) ir a la cruz, pero Él como Dios triuno sabía lo que debía de hacer por eso oró y le pidió al Padre que se cumpliera su voluntad. Todos conocemos el final de este clamor y es en estos versículos donde encontramos lo necesario para cultivar nuestra obediencia aún cuando pasamos por difíciles momentos.

      Lo esencial para ser obedientes y seguir el modelo que Jesús nos dejó, es la intimidad que podemos tener con Dios. Jesús oró y la biblia nos dice que apareció un ángel y lo fortaleció. Y es que de la misma forma nosotros debemos de hacer, tenemos que intimar constantemente en su palabra para así encontrar fuerzas, y cumplir con lo que Dios nos encomendó. 

    Así como la misión de Jesús era venir a morir para poder salvarnos, tanto tu como yo tenemos un propósito que cumplir y Dios no quiere que nos sacrifiquemos, mucho menos que nos cansemos. Dios nos acepta como somos pero nos ama mucho más que quiere que seamos transformados para cumplir su propósito, pero esa transformación requiere obediencia, aunque el mundo nos diga lo contrario es necesario ser obedientes a su palabra, es imprescindible pasar tiempo con él para que hagamos su voluntad y nuestra fe se fortaleza en su amor.




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